“Me gustaría que las mesas se personalizasen según el tipo de cliente que hace la reserva”, Mónica Deza

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Mónica Deza

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La vicepresidenta de Innovación de McCann Erickson, Mónica Deza, nos cuenta cómo le gustaría ser recibida como clienta en su restaurante ideal. “Cuando me hicieran la reserva, preguntaría al cliente si quiere decirme el motivo de la cena y si podemos hacer algo especial para el acontecimiento, es decir, intentaría personalizar su mesa para que se sienta especial”. Para ello debería tratarse de un tipo de negocio con pocas mesas y, consecuentemente, ser un poco más caro de la media.

El restaurante favorito de Mónica Deza se llama “La Cerradura” y está en Valencia, al lado de la playa. Asegura que para que se convirtiera en predilecto influyen factores emocionales, como que el dueño es amigo suyo desde hace años. “Le conocí cuando era solo un chiringuito y él soñaba con tener un gran restaurante; ahora lo ha conseguido y sigue siendo un hombre sencillo amigo de sus amigos”, explica.

El segundo factor a tener en cuenta para ella es la ubicación. “Este sitio está en mi tierra, al lado del mar y voy desde hace mucho tiempo con mi familia y amigos, así que se ha creado un vínculo casi de tradición”.

En tercer lugar, también influye el servicio, que “al final es lo que siempre se recuerda y, si no es bueno, hace que no vuelva más”, dice. Deza considera que el precio es una razón de peso a la hora de elegir un restaurante, pero es verdad que el servicio es determinante: “Yo soy muy leal; si me gusta un sitio lo recomiendo y siempre repito”.

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