Los colores de tu restaurante pueden ayudarte a vender más 

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Adrián Fernández / Madrid 

Cada 21 de marzo se celebra el Día Internacional del Color. Y no es para menos. Todo lo que nos rodea está compuesto por distintos colores y tonalidades que nos permite tener una percepción visual de nuestro alrededor. Tal es su afectación en las personas que números psicólogos han estudiado acerca del color. Como es el caso de Eva Heller, que es autora del libro ‘La psicología del color’, donde comprobó la relación que existe entre los colores y los sentimientos que tenemos a través de ellos. 

El ser humano, a través de los colores experimenta estados de ánimo, emociones, ideas, sentimientos o recuerdos. Es por ello que es fundamental utilizarlos de forma correcta en los restaurantes para conseguir un valor diferenciador que haga que los clientes se sientan en un ambiente seguro y cómodo. 

Al final, la combinación de colores, el mobiliario o el diseño que presente un local son aspectos imprescindibles que necesitas tener en cuenta para optimizar el negocio y conseguir vender más. 

El color es una herramienta de comunicación más 

El color crea una experiencia visual más que influye en el comportamiento del comensal. A través de él, podemos hacer que, por ejemplo, coman más rápido, crear una sensación de tranquilidad o hacer que el ambiente del local parezca más limpio. 

A la hora de apostar por un color u otro es importante saber que los más claros trasmiten amplitud y espaciosidad mientras que los más oscuros pueden recargar más el ambiente y ser más pesados. Aunque, al final, todo es cuestión de buscar el equilibrio entre todos los colores disponibles. 

¿Cómo influye el color en el cliente? 

Sin duda, al elegir los colores del interior del restaurante, es fundamental saber qué tipo de restaurante es y qué tipo de comida se sirve. Por ejemplo, el amarillo y el rojo son colores alegres y fluidos, por lo que muchas cadenas de restaurantes fast-food los usan para que los clientes consuman de la forma más rápida posible. 

El color influye en las decisiones del comensal 

Sin embargo, si queremos crear un ambiente más cálido y animar a los clientes a que se queden más tiempo, podríamos apostar por colores relajantes como son el verde o el marrón, que se suelen asociar a la naturaleza. El azul o el morado también se relacionan con la relajación, aunque varios psicólogos apuntan a que disminuyen el apetito de los clientes por lo que hay que usarlos con moderación. 

¿Cómo influye el color en el cliente?

En la configuración de los menús los colores pueden determinar lo que el cliente pida. En este sentido, el verde se asocia a fresco y natural, el amarillo transmite felicidad, el naranja se usa para estimular el apetito y el rojo para destacar algo o excitar. 

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