Incentivos en hostelería: como premiar a tus empleados 

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Adrián Fernández / Madrid 

El canal HORECA trabaja, a diferencia de otros sectores, de cara al público. Uno de sus éxitos radica en la atención con los clientes y la experiencia que estos tengan del restaurante al que acuden. 

Los empleados son un recurso muy valioso ya que tienen una relación directa con el comensal y son los embajadores de la marca. Es por ello que se debe intentar por todos los medios conseguir que estén motivados, contentos y recompensarles de forma justa con el trabajo bien realizado. 

Los programas de incentivos se presentan como la mejor manera de conseguir lo expuesto anteriormente. Al tener a los empleados motivados, se conseguirá un mejor servicio con el cliente y el restaurante aumentará sus ventas y se volverá más rentable. 

Dos tipos de incentivos 

Existen algunos elementos que son fundamentales a la hora de establecer un ambicioso programa de incentivos en el restaurante. Pero, lo más importante es conseguir que el personal actual de forma proactiva y busque autosuperarse para conseguir sus objetivos propuestos. 

Se piensa que un incentivo es algo que se asocia siempre con algo material y/o económico. Más allá de la realidad, esto no siempre es así. Hay dos tipos: los incentivos económicos y los no económicos. 

Los primeros, los económicos, son aquellos pagos que se realizan de forma complementaria por algún objetivo cumplido y por el buen desempeño del trabajador. Por ejemplo, las comisiones por ventas son incentivos económicos.

Respecto a las famosas propinas son también incentivos económicas pero, en este caso, no dependen de la empresa sino de los clientes.

Por su parte, los incentivos no económicos son aquellos beneficios que obtiene el trabajador pero de forma no monetaria, como, por ejemplo, más vacaciones u horario flexible. 

Elaborar un plan de incentivos 

A la hora de crear un plan de incentivos es importante seguir algunos pasos que terminen en su puesta en marcha. Las etapas son: 

  1. Elabora un presupuesto económico donde se fije la cantidad destinada a los incentivos. 
  2. Establecer los objetivos de este plan atendiendo a las prioridades del negocio (ejemplos: aumentar ventas, reducir la tasa de rotación, mejorar el clima laboral…). Recuerda, el incentivo debe ser una estrategia win-win. Es decir, deben ganar tanto el trabajador como el restaurante.
  3. Definir aquellas personas que pueden ser beneficiadas del sistema de incentivos. Aquí es fundamental saber las necesidades de cada persona de la plantilla y las inquietudes que le rodean. 
  4. Describir con exactitud en qué consiste el sistema de incentivos y las metas que se deben cumplir para obtener el beneficio deseado (incentivos económicos o no económicos). Hay que comunicarlo de forma clara, sencilla y concisa a los empleados. 
  5. Por último, crea un sistema de evaluación de los empleados para analizar si cumplen con lo propuesto y corregir posibles desajustes. 

Ajusta los incentivos a tu restaurante 

En la actualidad, existen multitud de tipos de incentivos. Desde incentivos económicos por ser más productivo (tener más clientes, aumentar las ventas etc.) hasta incentivos que se enfocan más en las expectativas de futuro del trabajador  

En las empresas actuales, los empleados buscan más allá de salario y buscan nuevos incentivos como son la formación, las jornadas flexibles o networking entre los propios compañeros. 

Como comentamos previamente, deberás ajustas los incentivos en función de lo que necesiten tus trabajadores y lo que la empresa busque. 

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