¿Cómo actuamos contra el fenómeno no-show en Navidades?

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La época navideña es una gran oportunidad para el sector hostelero, ya que supone un empujón a sus cifras de facturación en el último periodo del año. El restaurante se viste con las mejores galas, se organiza el personal de la mejor manera posible o se diseñan menús específicos para la ocasión. Los hosteleros saben que la viabilidad del negocio depende de lo que ocurra en estas fechas.  Para este año, se espera que las reservas navideñas en los restaurantes batan un nuevo récord y en ciudades como Madrid aumente su facturación más de un 10% en comparación al año pasado. 

Con los compañeros de trabajo, los integrantes del equipo de pádel, el grupo de amigas, los antiguos compañeros del cole… el número de compromisos estas fechas se dispara. Si antes nos limitábamos a la tradicional cena de empresa, ahora, tenemos de media hasta cuatro compromisos de celebración navideña. 

El día que se espera que presente más demanda este año es el 15 de diciembre. Es más, muchos restaurantes ya agotaron las reservas para este día con más de dos meses de atención. Otros días con una alta afluencia de cenas y comidas navideñas son el 14 y el 21 de diciembre. 

Los no-shows también es una cosa de esta época 

Desde hace meses el restaurante se está preparando para estas fechas. Muchos negocios comienzan a planificar las reservar desde justo después del verano. El libro de reservas se convierte, sin duda, en un ir y venir de peticiones, nuevas reservas, cambios e incluso cancelaciones. 

Por desgracia, sí, los no-shows también son algo de esta época navideña. Y es que si algo enseñó  la pandemia al hostelero es que no se puede dar nada por sentado. Un nuevo estudio realizado por la plataforma de reservas Maybein apunta a que uno de cada cinco comensales decidirá no acudir a la celebración navideña en el último momento produciendo al restaurante no sólo una pérdida económica sino también un desperdicio alimentario. 

Se espera que una de cada cinco personas falte a su reserva estas Navidades

Esto no supone sólo una desorganización para los restaurantes sino unas pérdidas económicas que alcanzan más del 30% de su facturación y un desperdicio alimentario que aumentan hasta el 60%, ya que muchos de los menús son cerrados y con alimentos perecederos que deberán tirar a la basura. 

Según el estudio de Maybein , del total de cancelaciones en los restaurantes el 40% no se molesta en cancelar, el 27% se olvida de la reserva por la antelación con la que se ha realizado, al 18% no le cogen el teléfono y no encuentra cómo cancelar y el resto no cancela porque reservan en varios restaurantes a la vez y en el último momento deciden a cuál van a acudir a comer o cenar.

Medidas para evitar cancelaciones 

Para evitar esta desagradable situación, muchos restaurantes ya aplican medidas que eviten las cancelaciones de última hora. Cada vez es más frecuente que los restaurantes implanten un sistema de garantía de reserva en el que el comensal debe introducir una tarjeta de crédito para que el restaurante cobre por anticipado. 

Una medida no exenta de polémica. En San Sebastián, por ejemplo, un restaurante ha cobrado a unos comensales 510 euros por no cancelar su reserva. Una acción que ha pasado por los tribunales y donde un juez ha tenido que dar la razón al restaurante.  «El cliente atrasó la reserva que tenía en el hotel, pero no la que tenía en el restaurante», explica Xabier de la Maza, director del restaurante Amelia en la web de Antena 3 Noticias. 

Recordamos también que recientemente en Barra de ideas hablamos de la polémica generada en el restaurante madrileño El Invernadero a raíz de la denuncia presentada por FACUA. Según la organización de consumidores, la política de cancelación del restaurante era abusiva ya que reclama el pago de 100 euros por comensal si se cancela una reserva con 24 horas o menos.

Lectura recomendada: Hay solución (y barata) al fenómeno no-show

Sin embargo, en este punto, es importante recordar que no acudir a la reserva de un restaurante supone unos importantes costes para un local y más aún si se trata de restaurantes de tamaño pequeño, como es el caso de El Invernadero. 

Algunas soluciones al no-show 

Evitar el no-show es la prioridad de cualquier hostelero. Educar al cliente para que entienda que no acudir a un restaurante afecta gravemente al negocio no es fácil, pero algunas sencillas medidas pueden poner fin al temido no-show, como puede ser: 

  • Recordar al cliente la reserva mediante un mensaje de texto al móvil, un correo electrónico o una llamada a su teléfono. 
  • Solicitar una fianza al cliente con unas condiciones establecidas a la hora de realizar la reserva. 
  • Crear campañas de concienciación sobre esta problemática y sus consecuencias directas.  
  • Elaborar una lista negra de aquellos posibles clientes que nunca acudieron a comer o cenar a tu restaurante. 

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